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jueves, 13 de marzo de 2014

A la Polinosa por la "Canal central"


Son casi las 8´30h cuando abandono el confort del coche. a lo tonto, he perdido más de una hora en decidirme si subir con tablas o no, para al final cargarlas en la mochila. Poco después de cruzar el puente sobre el arroyo Valverde ya me estoy arrepintiendo. La nieve es bastante escasa, reducida a un pequeño pasillo pegado al arroyo, que con una profunda huella marcada me obstaculiza el avance.


Una hora y media después de haber salido, doy vista a la Peña. La "Canal central" se ve con continuidad  en nieve y en los resaltes brilla el hielo.


Al llegar al cono de deyección, planto las tablas, tomo un vaso de té y sin más perdida de tiempo comienzo a subir por este, siguiendo una marcada huella en busca de la entrada del corredor.


 la pendiente se mantiene continua en torno a los 45º hasta un muy corto primer resalte en hielo (50º)



Lo supero sin contratiempos y ya doy vista al segundo. Algo escaso por la izquierda donde se observa aflorar roca y tapines y mejor formado por su margen derecha (55º/60º).



Al situarme debajo, durante unos instantes titubeo. A la cabeza me vienen  los recientes sucesos de Gredos.  Un resbalón tonto aquí, solo y sin haber dicho en casa donde voy me puede resultar muy caro.


Una vez superado este, envalentonado, tarareo  el "A sido un momentito solo de bajada" de extremoduro. ¡Que macho fuiste Fernandito! ja, ja.
A partir de aquí una pendiente moderada (40º/45º) me conduce rápidamente a la cresta, escasos metros por debajo de la cima. 



A salir arriba, reina Eolo. Una foto rápida y agazapado protegiéndome del viento y to tieso para abajo que aquí ya no se me pierde nada.
  


Al bajar, un helicóptero que escuchaba mientras ascendia aterriza en la hoya. Al llegar a Maraña me comentan que es Jesús Calleja que mañana viene a la "Dama blanca".




Recojo las tablas y para abajo. No sin antes darme un par de galletones nada más salir, en una nieve costra que aun no ha visto el sol.



La bajada, enlazando pasillos de nieve y esquiarlos sobre la marcada huella que tienen, me acaba por desesperar. Con Maraña ya a la vista termino echandomelos al Hombro.



En el Pueblo, me encuentro con Johnny y Martín, que acaban de bajar de la "Dama", con los que una vez en el chigre tendré ocasión de probar el orujo de miel que aquí se destila.
¡Buaff chaval..... como pega esta miel!



martes, 25 de febrero de 2014

A la Peña del Mediodía por "La Dama Blanca"

  Son las seis de la mañana cuando me reuno con Kini y Anselmo en las escuelas de Maraña. La noche esta desapacible y el viento y la nieve parece por momentos que tienden a amainar. Sin mucha confianza en la jornada que nos aguarda, envueltos en la niebl, partimos para arriba por el valle del Manpodre. Bajo la luz de las frontales, inútilmente intentamos seguir las trazas de huellas de nuestros predecesores que han desaparecido bajo la nieve caída durante la noche.
  Cuando alcanzamos la hoya donde se encuentra la laguna nos separamos de las paredes y esperamos en vano a ver si con las primeras luces del día atinamos con la entrada de "La dama Blanca",
    Nos decantamos por una pala de fuerte pendiente, para una vez arriba darnos cuenta de nuestro error, volvemos a bajar y nos vamos más a la derecha. Volvemos de nuevo a intentarlo por un nuevo corredor que de nuevo resulta equivocado.


Finalmente la niebla abre levemente y la localizamos. Nos encontramos casi a su altura, pero bastante escorados a la derecha. Para no volver a bajar vamos buscando paso a media ladera.


Consultamos de nuevo las reseñas y ¡et voilá!, esta vez si vamos bien encaminados


    Son ya más de las diez cuando encontramos la goulotte (60º/70º)  por la que da comienzo  la vía. En su busca acometemos una fuerte pendiente con nieve recién caída que se desmorona a nuestro paso.


Con crampones mono-punta, tengo la sensación de no llevar puntas frontales . Entramos en una  goulotte (70º) que a su fin se ciega bajo un techo rocoso. Para esquivar los pasos en roca poco antes de su fin cruzamos por la izquierda a una canal que transita paralela.


Proseguimos canal arriba  hasta toparnos de frente con el muro rocoso que divide los corredores de la "Directa" y la "Dama".


Tras buscar infructuosamente el spit que aquí se encuentra, iniciamos una travesía descendente (60º) hacia la derecha  asegurados en un cuerno de roca que asoma en la nieve.


Una vez  realizada la travesía, continuamos por la canal (60º)  hasta un pequeño resalte de hielo (80º) en su parte izquierda. Este paso se puede hacer también por la derecha (70º/75º) y cuenta con dos spits .


Superamos este por su margen izquierda y continuamos hasta la entrada de una goulotte (70º) donde montamos reunión sobre tres clavos.


Por la goulotte alcanzamos el primer obstáculo serio de la jornada, una cascada de hielo (80º). En este tramo seremos agasajados con una constante ducha de nieve fresca. 


Superada esta, continuamos corredor arriba  por terreno más franco, pero mas cargado de nieve y donde ya comienza  a nevar con mayor intensidad,


 hasta un corto resalte de hielo (80º). Una vez encima, tampoco logramos localizar el spit que se supone hay en su margen izquierda.


     La pendiente va aumentando en el corredor (65º) hasta alcanzar el segundo obstáculo serio del día, una nueva cascada de hielo (80º). 


En este punto ya parecemos croquetas rebozadas. La nieve cae ya sin miramientos y se ha reducido notablemente la visibilidad.


  En esta parte el corredor se ensancha y disminuye su inclinación (55º). Aprovechamos este relax para cambiarnos de guantes, ya empapados y con un tacto jabonoso del cuero sobre los mangos de los
piolets


Superamos un último resalte de hielo (75º)  que nos deposita en la pala final que conduce a la arista.


Alcanzando esta envueltos en la nube por una nieve inconsistente,con un tacto en los pies similar a subir por un canchal de gravilla, un paso adelante y dos para atrás.


Poco a poco vamos recorriendo la arista (IIIº+) con abundantes pasos en mixto hasta alcanzar el punto más elevado de la Peña del Mediodía.


 Tras las felicitaciones y descargada la euforia buscamos el resguardo del viento bajo una roca  donde reponer  calorías,  durante el ascenso no hemos ni comido ni apenas bebido. Te caliente y bocata de tortilla con jamón ibérico y champiñones que se ha traído Anselmo pondrán la guinda a esta fantástica ascensión.


Una vez abajo, caprichos del destino, el sol en un intento por hacerse hueco entre las nubes nos permite ver por primera vez por donde hoy hemos estado vagando.


 Como colofón aquí os dejo el fantástico montaje de vídeo que mi compañero Anselmo ha editado para la ocasión.