estadisticas

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sábado, 24 de febrero de 2018

"A Peña Ubiña por la Norte clásica"


Hoy me he acercado hasta la vega del Meicin acompañado por Estrella y Carlitos. El cielo se encuentra completamente despejado y no sopla la más mínima brisa. En esta jornada, nuestros deseos nos encaminan  hacia la cara norte de la peña.


Durante la ascensión por el valle de Covarubia, el sol comienza a castigar nuestro avance. A pesar de ello, el frío reinante, mantiene la nieve en un estado bastante aceptable, lo que nos permite una cómoda aproximación a la pared.


A partir de los joyos de la cabra, el estado de la nieve se deteriora. Se encuentra  a medio transformar. Dura en la superficie, se resquebraja en algunos puntos bajo nuestro peso. Especialmente en el corredor que da acceso a la arista.


A pesar de ello, ganamos altura desencordados de una manera bastante fluida hasta dar vista a la cara oeste de la peña


Una pequeña travesía sobre huella muy marcada nos sitúa en el corredor que da acceso a la cima. Por el alcanzamos rápidamente la cima.


Esta se encuentra bastante concurrida. Todas las vertientes de la montaña vomitan escaladores deseosos de alcanzarla.


Tras disfrutar de las fantásticas vistas que ofrece esta atalaya, alguna animada conversación con colegas que nos hemos encontrado y los cigarrillos de rigor, emprendemos el descenso por la canal este. los más afortunados bajaran esquiando practicamente hasta los aledaños de Tuiza.


El croquis del itinerario que aquí dejo es de hace unos años con la pared menos cargada de nieve.
http://enlavertical.blogspot.com.es/2013/01/norte-clasica-en-pena-ubina.html



viernes, 3 de abril de 2015

"Juego de lágrimas" en Ubiña


Una vez más y no se cuantas veces van ya, recorro el cansino camino que desde torrebarrio pasando por la collada de llandanay conduce a la cara noroeste de peña Ubiña. 
Mis piernas, en un desigual combate contra la desidia, intentan en vano no perder contacto con mi compañero. Desidia que me arropo entre sus brazos en los últimos meses y que ahora se resiste a dejarme marchar. Desidia que no me permitio en estos últimos cuatro meses limpiar la lente de la cámara y ahora me castiga con esta llaceria de fotografías.


Sacar fotos a unos narcisos que brotan anunciando la llegada de la primavera, que en otros tiempos sacaba a relucir mi vena más romántica de la montaña, ahora, no son más que otra burda disculpa para poder detenerme y coger un poco de aire. Mas tarde, usare la de atarme un cordón que oportunamente se me habrá desatado o la de secarme el sudor de los ojos.


Tras hora y media de languida marcha alcanzamos la cota de nieve.  Dando vista ya, a la pared. La nieve se muestra dura y consistente. No demoramos más el tiempo y nos pertrechamos con  piolets y  crampones mientras visionamos el recorrido que vamos a realizar.  A sido sentir el tacto en las manos de las herramientas y desaparecer todos mis dolores. Donde antes decidía el cuerpo ahora ordena y manda la cabeza. O la la, he gecupegado mis supeg-podeges.
 

 "Juego de lágrimas" es una vía bonita y sencilla, sin mayores pretensiones, que hará las delicias de aquellos que  disfrutan de esta actividad. Siempre que esta se encuentre en buenas condiciones, se sobrentiende


Bordeando por la izquierda la aguja característica que se encuentra a la entrada de la canal, ganamos rápidamente altura (40º) hasta alcanzar el primer estrechamiento en la canal. En este punto, la canal de divide en dos. Continuamos por el ramal izquierdo, algo más estrecho y donde la pendiente de pronuncia más (50º).


Cuando esta gira bruscamente a la izquierda nos encontramos con un resalte de hielo escaso que da acceso a una goulotte encajonada. Pedro, que se de siempre ha sido en los temas de seguridad más prudente que yo, no considera necesario encordarnos, opinión que juzgo razonable. Pues hala, otro día más que paseamos cuerdas y ferralla por la pared en la espalda.


Superado este corto resalte, la goulotte va ganando inclinación (60º). A su fin,  una cornisa venteada de unos 3 metros a 80º de una nieve inconsistente que no ofrece ninguna confianza, se muestra como una barrera infranqueable para alcanzar la arista del espolón. Por la derecha, un corto pasaje en roca nos facilita una salida digna del problema.


Una vez sobre el espolón, una corta travesía en mixto hacia la derecha nos facilita el  acceso a las canales superiores.


 Ganamos altura rápidamente por esta primera canal (40º/45º) facilitado por las buenas condiciones de la nieve. A su mitad, por la derecha, se ofrece la primera oportunidad de cambiarse a la canal que transita por su derecha y por la que deberemos acceder a la arista.


Llegados a este punto, decidimos dejarla atrás y seguir ganando altura por esta. A su final, mediante una fácil travesía nos cambiamos a la canal de  la derecha.



 Continuando por esta (45º/50º) hasta alcanzar la arista que viene del espolón sudoeste.


Remontando unos centenares de metros por la arista, damos vista finalmente a la cumbre.


 Con satisfacción compruebo que aun no son las once. Apenas hemos empleado una hora y media en subir. Quizás no me encuentro tan mal físicamente. En la cima permaneceremos como una hora disfrutando de las vistas y de la conversación de los números montañeros que la montaña regurgita por sus canales. Durante este tiempo una brisa traicionera y un mechero vago se han confabulado en un vano intento por impedirme disfrutar del cigarrito de cumbre.


Sin más demora descendemos. Aun tenemos que disfrutar de una merecida cerveza y llegar a casa con tiempo para ir con la doña a ver a los Sex Museum. Que esta no transigue y me impone más respeto que una cascada de sexto grado je, je.


                                                                     ¡Rock n´ roll!

sábado, 12 de abril de 2014

A la Torre de Salinas por la "Chimenea norte"


Hoy hemos madrugado, alcanzando el collado de Pedabejo cuando empiezan asomar los primeros rayos de sol por los Tornos de Liordes. Haber venido a dormir a "La ardilla real" en Santa María de Valdeón ha sido todo un acierto. Un albergue acogedor, regentado por Laura y Julio,  una pareja encantadora que te hacen sentir como estar en casa y con una relación calidad-precio inmejorable.
 La proximación la hemos realizado partiendo desde la curvona que hay subiendo hacia el puerto de Pandetrave. Por un PR que transita entre el hayedo, por el que en cincuenta minutos alcanzamos el Caben de Remoña. Para alcanzar por el sedo de Pedabejo en otros cincuenta minutos el collado que da vista a la Vega de Liordes.


   
Alrededor de media hora después de coronar el collado, faldeando a media ladera bajo la pared este de La torre de Salinas, damos vista a la profunda cicatriz que corta en dos la cara norte. Por la que discurre nuestro itinerario para acceder a su cumbre, la chimenea norte.

Fotografía del croquis cortesía de Eduardo Simal

Una breve parada  en su entrada para colocarnos los arneses y pertrecharnos con la ferretería y sin más dilación enfilamos su entrada  (60º). Angosta puerta, digna entrada al reino de Mordor.


Estrecho, diríase claustrofóbico y con unos enormes bloques empotrados suspendidos sobre nuestras cabezas. Nos dan una idea de los posibles peligros que esconde.


Poco después, ganamos inclinación (75º) por una estrechísima goulotte,  



Que a su fin se encuentra taponada por grandes bloques de roca.



Aquí esperábamos encontrar  un divertido paso por un agujero bajo un gran bloque empotrado. Pero para nuestra sorpresa, se encuentra taponado por un nuevo desprendimiento, posiblemente  ocurrido durante la tormenta que tuvo lugar el pasado jueves.



Encajonados bajo el tapón, Nos vemos obligados a salir en roca por la pared de la izquierda.  


.No es un pasaje muy dificil tecnicamente.  Media docena de metros que cotaria de Vº a lo sumo. Pero con crampones y con escasas posibilidades de protegerlo, es para tenerle  respeto.


Superado este pasaje, en una comoda plataforma donde antes asomabas del agujero, montamos una solida reunión (dos spits y un clavo) y partimos por una nueva goulotte (60º/65º).


Encajonada en un diedro. Cuya pared derecha, algo extraplomada, dificulta bastante nuestro avance al atascarnos constantemente con las mochilas mientras intentamos pinchar en un escaso hilo de hielo. 


Por encima del diedro, el corredor se ensancha y suaviza su pendiente. A su final, se atisba a la derecha un corto resalte (80º)


que lo comunica con una nueva goulotte (70º). El resalte que de lejos prometía, es una colección de cascajos de hielo despegados de la roca que una vez saneado nos obliga a empotrar las herramientas en la roca para superarlo.


 Al termino de la goulotte, encontramos montada una reunión de tres clavos en la pared de la derecha.


Desde aquí se ve ya la arista. También se aprecia que no vamos a encontrar en el resalte de salida el hielo azul que encontraron nuestros predecesores.


Por moderada pendiente (45º/50º) accedemos a la base de último problema que se interpone en nuestro camino para abandonar la chimenea.


Un corto murito desprovisto de hielo y atravesado en perpendicular por una marcada fisura. donde empotrando los piolets, nos permite izarnos hasta lograr pinchar un resquicio de hielo del que traccionar . 



Saliendo en la arista a escasos metros de la cumbre en algo menos de tres horas desde que entramos en ella. En la roca del margen izquierdo, se monta la reunión sobre aliens (amarillo y verde).

 
Resultando tanto en opinión de mi compañero Pedro, como para mí, ser uno de los corredores más divertidos que hemos hecho.
 Solo nos resta agradecer a  la cordada  Borja, J. Ludena y Aure y a los GREIM de Sabero por ponernos los dientes largos con esta actividad.
 y es que ¡culo veo.....culo quiero! je,je.

domingo, 30 de marzo de 2014

"Premonición" en el Espigüete



Hace dos semanas, después de escalar la Directa TJ, entre todos los mensajes de enhorabuena que recibí al bajar del Espigüete, había uno muy especial.
- Enhorabuena Fer, precioso, desde que vi el reportaje estoy nervioso. Me llamarás fantasma pero creo que puedo subir por la primera vía que intentásteis. Con eso te quiero decir si ¿te apetece volver allí?

¡No me jodas! el ídolo local, el orgullo de los escaladores avilesinos, un primera división, el mismísimo Johnny, me esta invitando a acompañarle.
Superado el asombro inicial me asaltan la dudas. Que por ahí Johnny sube, lo tengo claro, pero... ¿y yo daré la talla? ¿los tendré en su sitio cuando llegué el momento?

Y el ansiado dia llego. De camino a Cardaño, donde tenemos intención de pernoctar, paramos en Sabero a visitar a Anselmo. No puede acompañarnos, atrapado por el trabajo, en vano intenta convencerse él y a nosotros de que no hay condiciones.

-Naa, hay demasiada nieve, vais a ir hasta alli para dar la vuelta. Además la previsión no es del todo buena.
- lo que pasa es que no hay Gúevos.(mítica frase que obra milagros en los indecisos ja, ja, ja)....le dejamos caer en un último esfuerzo por convencerle  
Tras mucho insistirle, nos deseó suerte y nos marchamos. 

En Cardaño nos recibe una noche estrellada y un paquetón de nieve. Imposible entrar en el pueblo con la furgoneta, teniendo que montar nuestro campamento en la carretera, a la entrada.
Mientras nos acomodamos y preparamos para cenar, un confiado raposo se auto invita a la mesa. Más tarde Johnny, tendrá ocasión de comprobar, que los raposos muerden ja, ja, ja.
Con las barrigas bien saciadas nos metemos al saco. El cielo se mantiene despejado y en el estomago tengo esa sensación propia que precede a las grandes ocasiones


  Tras un relajado desayuno abandonamos Cardaño. Dejamos las mochilas apeadas junto al aparcamiento y continuamos un kilómetro y medio más abajo para aparcar la furgoneta en un apartadero de la carretera despejado de nieve.  
Hemos pasado más de dos horas bregando como buldocers cuando al fin divisamos el circo. Aún necesitaremos una hora y media más de lucha para alcanzar la base de nuestro proyecto.


En esta ocasión al acercarme, me parece más pequeña y tumbada. Bajo una techumbre de roca en su margen derecho, nos hacemos una plataforma en la rimaya. Mientras nos equipamos, Johnny me pone sobre aviso.
-Fer, por ahí viene alguien.
-Cagonross.....ye Anselmo.
-ja, ja, ja



El pobre ha estado en un sinvivir desde que le abandonamos. Moviendo Roma con Santiago hasta que a última hora de la noche le han posibilitado acompañarnos. Aumentando si cabe nuestro ánimo y tranquilizando nuestras conciencias.
Acometer este proyecto, sin su mayor promotor, nos hacia albergar en la cabeza un sentimiento de alta traición.



Sin más perdida de tiempo, Johnny se arrima a la bestia. La observa durante un suspiro y sin la menor vacilación comienza a subirse en ella.



Alucinados, Anselmo y yo asistimos a una clase magistral de escalada. Johnny se mueve grácil, trata  el hielo con una delicadeza propia de un amante en su primera cita.



Si habéis tenido ocasión de haber visto (y sí no os recomiendo verlo) un vídeo de Emilio Comici en youtube titulado "el ángel de los Dolomitas" y lo extrapoláis al hielo, os haréis una idea más completa de lo que tuvimos ocasión de contemplar


En el primer tercio del largo el hielo es escaso y la roca no ofrece muchas posibilidades de protección. Donde hace tiempo yo ya habría arrancado la moto, Johnny  no vacila. Avanza metros alejándose de un último seguro precario, con esa confianza y solvencia, solo reservada a los más grandes. 


Poco a poco va resolviendo el largo. Más arriba, donde la cascada se muestra más vertical llegando a desplomar, mejora el hielo.
La cuerda se acaba y tengo que abandonar mi reunión. Asciendo mientras le aseguro intentando ganarle unos metros a la cuerda que le permitan alcanzar una zona cómoda donde montar la primera reunión.


Poco después nos llama a que subamos. Gustoso le cedo el paso a Anselmo, que sin duda va a tratar mejor el escaso hielo del comienzo. Si voy yo delante igual le obligo a iniciarse en el dry-tooling, jajaja...



Cuando me llega el turno, a pesar de no ser creyente me encomiendo a la Virgen. Este año , la crisis, nos ha imposibilitado llevar a cabo nuestro viaje anual a escalar en hielo en Alpes. Mi escaso entrenamiento me hace dudar si tendré suficientes pilas.


Cuantos más metros subo,  mayor es el grado de confianza en mis posibilidades. Y cuando por fin me llega el sonido sordo al picar de hielo solido, sé que esto, está hecho.


Johnny, ante nuestras felicitaciones y elogios por la gesta que se ha marcado, nos recibe con esa humildad propia que tanto le caracteriza.


En el relevo le ofrezco el testigo a Anselmo, que bien lo merece más que yo, pero aunque le veo ardiente en deseos, me dice que no, que tire yo. Detalle que mi ego agradecerá eternamente.
Desde la reunión, la segunda parte se ve más tumbada y con mayor espesor en el hielo.


  Pero una vez en la cascada, mi percepción de la verticalidad cambia radicalmente.
-¡Joder! esto pina de cojones.


Coloco un tornillo bastante aceptable, remuevo las bolas del rosario y venga pa arriba que hay que dejar en buen lugar la bandera.
Pues sí, cambian mucho las sensaciones de llevar la cuerda por arriba a llevarla colgada, jajaja.


A escasos tres metros de la salida me tengo detener un momento, la cuerda se acabó y mis compañeros deben abandonar la reunión para que disponga de cuerda para alcanzar un emplazamiento seguro donde montar la reunión.


 Unos minutos de espera que, con las pilas casi agotadas, se me hacen eternos. La roca no ofrece buenas fisuras para emplazar la reunión con seguros flotantes o clavos, por lo que mis compañeros tienen que aguardar fuera de la seguridad de la reunión mientras coloco un spit que refuerce los mediocres clavos que he logrado emplazar.

 

Este segundo largo es muy divertido y ofrece mejores lugares para protegerlo que en el primero.
.

Cuando los veo sonrientes asomar, no quepo en el traje ante sus felicitaciones por el largo.
¡Lo hemos conseguido compañeros! maquinasssssssssssssss.



Por encima nuestro, 25 metros en hielo más tumbado nos separan de la pala de nieve que conduce a la cresta. Viendo lo cargada que está la montaña y con el riesgo evidente de alud, decidimos no salir a cima y rapelar.  Anselmo se hace este medio largo entre nuestras burlas.
- Parece que pina por ahí.
-Hasta desploma .....nos contesta entre risas.
-Al final tienes tu tumbarral, ja,ja,ja.

 Cuando comienza a testar la roca para montar reunión, decide destrepar hasta nosotros.
-Naa... no valía la pena perder el tiempo, tardaba menos en volver a bajar.
-Claro, y ahora diras que solo tú completaste la vía, jajaja.






 Equipamos los rapeles y marchamos volaos para abajo.



En el descenso, no salgo de mi asombro al ver por donde nos hemos encaramado.


Y una vez abajo nos hacemos una foto a lo Bridwell, en la que salimos los tres, posando orgullosos ante nuestra criatura.


Para aquellos que deseen seguir nuestros pasos, aquí os dejo el croquis que se ha currado Anselmo para tan grande ocasión.


Esta es la situación de las lineas abiertas hasta ahora en el circo norte del Espigúete.


Y el final de fiesta nél chigre, como manda la tradición. Anselmo ha tenido la acertada idea de traerse una botelluca de sidra casera (gracias a la generosidad de Fernando Alonso Rios).
Después, en la cena tuvimos que repetir platos,..... por estos lares no deben estar acostumbrados a dar de comer a asturianos y a leoneses, jajaja.



¡Que grandes sois compañeros!.....van tener que ensancharme la puerta de casa para que entre.
Solo nos queda agradecer a Fernando Becerril y a Alberto García, las fotos que nos lanzarón mientras trabajaban abriendo la vía "Saint Saud", muy cerquita nuestra y  darles nuestra enhorabuena por su apertura.