La proximación la hemos realizado partiendo desde la curvona que hay subiendo hacia el puerto de Pandetrave. Por un PR que transita entre el hayedo, por el que en cincuenta minutos alcanzamos el Caben de Remoña. Para alcanzar por el sedo de Pedabejo en otros cincuenta minutos el collado que da vista a la Vega de Liordes.
Alrededor de media hora después de coronar el collado, faldeando a media ladera bajo la pared este de La torre de Salinas, damos vista a la profunda cicatriz que corta en dos la cara norte. Por la que discurre nuestro itinerario para acceder a su cumbre, la chimenea norte.
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Fotografía del croquis cortesía de Eduardo Simal |
Una breve parada en su entrada para colocarnos los arneses y pertrecharnos con la ferretería y sin más dilación enfilamos su entrada (60º). Angosta puerta, digna entrada al reino de Mordor.
Estrecho, diríase claustrofóbico y con unos enormes bloques empotrados suspendidos sobre nuestras cabezas. Nos dan una idea de los posibles peligros que esconde.
Poco después, ganamos inclinación (75º) por una estrechísima goulotte,
Que a su fin se encuentra taponada por grandes bloques de roca.
Aquí esperábamos encontrar un divertido paso por un agujero bajo un gran bloque empotrado. Pero para nuestra sorpresa, se encuentra taponado por un nuevo desprendimiento, posiblemente ocurrido durante la tormenta que tuvo lugar el pasado jueves.
Encajonados bajo el tapón, Nos vemos obligados a salir en roca por la pared de la izquierda.
.No es un pasaje muy dificil tecnicamente. Media docena de metros que cotaria de Vº a lo sumo. Pero con crampones y con escasas posibilidades de protegerlo, es para tenerle respeto.

Superado este pasaje, en una comoda plataforma donde antes asomabas del agujero, montamos una solida reunión (dos spits y un clavo) y partimos por una nueva goulotte (60º/65º).

Encajonada en un diedro. Cuya pared derecha, algo extraplomada, dificulta bastante nuestro avance al atascarnos constantemente con las mochilas mientras intentamos pinchar en un escaso hilo de hielo.
Por encima del diedro, el corredor se ensancha y suaviza su pendiente. A su final, se atisba a la derecha un corto resalte (80º)
que lo comunica con una nueva goulotte (70º). El resalte que de lejos prometía, es una colección de cascajos de hielo despegados de la roca que una vez saneado nos obliga a empotrar las herramientas en la roca para superarlo.
Al termino de la goulotte, encontramos montada una reunión de tres clavos en la pared de la derecha.
Desde aquí se ve ya la arista. También se aprecia que no vamos a encontrar en el resalte de salida el hielo azul que encontraron nuestros predecesores.
Por moderada pendiente (45º/50º) accedemos a la base de último problema que se interpone en nuestro camino para abandonar la chimenea.
Un corto murito desprovisto de hielo y atravesado en perpendicular por una marcada fisura. donde empotrando los piolets, nos permite izarnos hasta lograr pinchar un resquicio de hielo del que traccionar .
Saliendo en la arista a escasos metros de la cumbre en algo menos de tres horas desde que entramos en ella. En la roca del margen izquierdo, se monta la reunión sobre aliens (amarillo y verde).
Resultando tanto en opinión de mi compañero Pedro, como para mí, ser uno de los corredores más divertidos que hemos hecho.
Solo nos resta agradecer a la cordada Borja, J. Ludena y Aure y a los GREIM de Sabero por ponernos los dientes largos con esta actividad.
y es que ¡culo veo.....culo quiero! je,je.