estadisticas

jueves, 22 de agosto de 2013

"Chly Hax" en Raterichsbodensee (Grimsel)

 
 El amanecer nos sorprende en el parking de la estación del tren de la bella localidad de Niederwald. Anoche cuando llegamos, cansados del viaje,  no sopesamos los posibles inconvenientes de dormir con la carretera al frente y el tren a retaguardia, no quedándonos hoy otra opción que madrugar.
 
 
Desde aquí ponemos rumbo hacia el Grimselpass (2165m),  puerto de montaña del que apenas nos separan 30 km. Al coronarlo dejamos atrás el valle del Goms en el Valais y entramos en el valle de Haslital, este ya en el Cantón Bernes.

 
El paisaje da un giro radical al iniciar el ascenso del puerto. Los verdes valles poblados de pináceas dan paso a un vasto parámo de granito.
Dejamos atrás el lago Totesee (Lago de los muertos) que corona el paso y comenzamos el descenso por su lado norte. Un poco más abajo, en el Parking libre bajo el muro de la presa de Raterichsbodensee, estableceremos nuestro campamento.
 
 
Es casi mediodía y el pronostico habla de más que posibles chubascos durante la tarde. Barajamos la posibilidad de comer. Pero sabemos que el buen hacer de Koki a los fogones nos obligara a reposarla. Así que  lo que iba a ser un día de descanso, se convertirá en lo que Anselmo denomina "descanso activo" y en ayunas. Cogemos la ferralla y cruzamos sobre la presa, desde la cual ya es visible la pared. Por un agradable sendero que va bordeando la presa alcanzamos su base en apenas 15 minutos. 
 
 
Para nuestra primera toma de contacto con el granito de la zona nos hemos decantado por el grado amable de "Chly Hax".
 
 
220 metros de recorrido perfectamente equipados con parabolts y en el que nos llaman poderosamente la atención, unas novedosas, a nuestros ojos, instalaciones de reunión.
 
 
Las iniciales sonrisas provocadas por la escasa inclinación de la placa inicial. ¡Menudo tumbarral! es la expresión más escuchada,
 
 
 no tardan en desaparecer de nuestras caras al comprobar  la pista de patinaje que esconde este granito pulido por el lento, pero continuo trabajo erosivo de los glaciares en el pasado. 
 
 
A partir del tercer largo, las placas van ganando en verticalidad.
 
 
 Anselmo, que hasta aquí a subido disfrutando de la sorprendente adherencia de sus zapatillas deportivas, decide  acertadamente calzarse los gatos.
 
 
 En la ultima tirada, cambia un poco la tónica de la escalada. Un pequeño desplome, se interpone entre nosotros y la última reunión.
 
 
Una escalada que nos recuerda mucho a las placas del Yelmo. Más resbaladizas estas, pero con mayor equipación.
 
 
El descenso lo llevamos a cabo rapelando. Vamos aprovechando reuniones de las diversas vías que surcan la pared y que nos vamos encontrando en el camino. Lo que provoca algún rescate al apurar las cuerdas y no encontrar relevo apropiado.  
 
 
Tras el merecido refrigerio, más cena ya que comida, nos dirigimos a pasar la noche al parking del Hotel Grimsel Hospitz.
 
 
 Situado sobre la presa del Grimselsee y desde donde mañana, si el tiempo lo permite, nos acercaremos hasta las resplandecientes placas de Eldorado.

 

miércoles, 21 de agosto de 2013

"Great time" a la Pt Maurice Brandt (Montons)

 
Dejamos atrás el cantón de Vaud, regresando a Martigny y tomando rumbo a Sion, la capital del Valais. Unos kilómetros antes de esta, a la altura de la localidad de Conthey nos desviamos  por una estrecha y empinada carretera de montaña, con rampas de hasta el 15%,  hacia el Col de Sanetsch.
Una vez en el Col descendemos un par de kilómetros hacia las inmediaciones del lago Senin, bajo Les Montons, donde pasaremos la noche.
 
 
Por la mañana, cuando salimos del saco, ya esta en pie todo el vecindario mostrando su malestar y protestando por nuestro intrusismo en este tranquilo y solitario paraje, frecuentado básicamente solo por escaladores.
 
 
 Tras asearnos y desayunar, con bastante pereza cogemos un sendero que en apenas 15 minutos nos deja bajo las paredes. Estan estas surcadas por gran cantidad de rutas, fruto en gran parte, del prolífico trabajo aperturista de los escaladores suizos Claude e Yves Rémy ( más de 4000 aperturas).
 
 
Nuestra elección inicial, "Les zéros sont fatigués", se va al traste cuando muestra su disgusto el escalador local al que preguntamos por ella. Al final haciendo caso a los de casa, nos vamos a por "Great time".
 
 
                La ruta comienta por un pequeño desplome (5c) perfectamente protegido con spits

 
      Superado este pasaje inicial, seguimos ascendiendo en adherencia diagonalmente hacia la derecha(IVº+) hasta una vira herbosa. A cuyo fin, montamos nuestra 1ª reunión.


                En la segunda tirada, partimos verticalmente de la reunión a superar un corto muro (Vº+),

  
          Superado este, hacemos una cómoda travesía en adherencia a la derecha hasta la reunión.

 
En nuestro tercer largo, un corto muro desplomado (6a)


 da paso a una fina placa de adherencias (Vº+) que recorremos hasta un gran desplome en cuya base montamos la tercera reunión.


En la cuarta tirada, Anselmo, toma el relevo en la cabeza de cuerda. Parte de la reunión cruzando bajo la pared desplomada en fina travesía de adherencias (IVº+) por la derecha.


                 Al bordearla, unos metros más arriba , montara nuestra 4ª reunión.


           En el quinto largo continuamos en travesía hacia la derecha hasta un pequeño murito (Vº+)

 
              Superado este, una nueva travesía (IVº+) nos deposita en la reunión.

 
                        El sexto largo transcurre primeramente por un compacto muro (Vº+),


  Al que vamos bordeando por su lado derecho buscando un espolón (IVº+/Vº) en el que a su fin, sobre una repisa, se monta la reunión.


Es el último largo, el más vertical y mantenido y junto con el 3º el más bello. Tiene su máxima dificultad en los cantos romos del muro, nada más salir de la reunión (5c+).


               Después, se suaviza con abundancia de buen canto (IVº+/Vº), pero sin disminuir la verticalidad.


      Alcanzamos la cumbre en algo menos de tres horas. En las que hemos disfrutado de una excelente caliza y una más que suficiente equipación de la ruta con parabolts, relegando el uso de empotradores al último largo, para reducir algún aleje.



 Desde esta, podemos disfrutar de esplendidas vistas al Oeste sobre el macizo de les Diablerets. Pero sin duda las mejores, hacia donde se nos va la vista, es hacia el Este sobre la Dent Blanche y la arista leone del Cervino.


 Aun queda descender. Lo haremos por medio de cinco rapeles. El primero se monta un poco ala izquierda según salimos a cima. Los iremos reconociendo por unas flechas pintadas en rojo que nos indican la dirección del rapel y donde el tercero de ellos es coincidente con la 4ª reunión de ascenso.

 
Al final los rapeles nos reserva  una última sorpresa, una última instalación incomoda y colgada sobre el vacio.  Desde esta llevamos a cabo el último rapel, espectacular y muy aéreo, que nos deposita en el suelo varios metros separados de la pared.

 
Esa misma tarde, en un intento por ganar tiempo y aprovechar las jornadas de buen tiempo que dicta la predicción metereologica, bajaremos de nuevo a Sion y tomaremos ruta hacia el Grimselpass. Haciendo noche, algo más alla de Brig, en la localidad de Niederwald.

martes, 20 de agosto de 2013

"Directe" al Miroir d´Argentine

Tras amanecer en el Col de Montets, lentamente nos desperezamos y ponemos rumbo a la frontera suiza.
En algo menos de dos horas, tras pasar por Martigny, Bex y Gryon sur Ollon alcanzamos las granjas de Solalex, en el cantón de Vaud.
 
 
 Donde estableceremos nuestro campamento bajo la impresionante plancha del Espejo de Argentina.
 
 
 El resto del día lo dedicaremos principalmente a descansar y a la relización de diversas tareas domesticas como la colada o el aseo personal. para este último, contamos con una fantástica bolsa de 50 litros que se calienta con el sol.
 
 
Nuestra estrategia de escalar un día y al siguiente descansar, se ve trucada a la mañana siguiente. Apenas ponemos pie fuera de la furgoneta, comienza a llover. Aprovecharemos este segundo día de descanso para bajar a Bex, donde realizaremos las compras y nos haremos con la previsión meteorológica.  
Y donde por poco nos quedamos sin transporte y vivienda. Anda que no son rápidos los suizos
 
 
Superado el susto, volvemos a pasar la noche a Solalex. El siguiente día, bien temprano cruzamos el arroyo Anzeindaz y nos encaminamos a la tapia por trazas de sendero que Anselmo a tenido la precaución de explorar el día anterior. Solventando en apenas una hora los 400 metros de desnivel hasta pie de vía.
 
 
De las varias clásicas que jalonan la pared, hemos optado por la "Directa". 400 metros de pared con los relevos equipados cada 30 metros más o menos y con de 3 a 5 spits por largo. 
 

      Una trepada en IIº+ nos deposita 90 metros más arriba a los pies del gran diedro, donde arranca nuestro recorrido.


Diedro-chimenea (IVº+/Vº) que recorreremos en cuatro largos con las reuniones equipadas en cómodas repisas.


Donde  poder hacer gala de viejas técnicas de escalada algo olvidadas por el auge de la escalada deportiva.


Aunque fácil, nunca supera el Vº grado, eso al menos dice la reseña, es una escalada muy atlética, llegando a desplomar en alguno de sus tramos.

 
En otros el ambiente se vuelve claustrofóbico al obligarte a progresar por su interior..
 
 
Acaba el diedro en una cómoda terraza donde confluyen varias vías. Nos desplazaremos un par de metros a nuestra izquierda, desde donde con un pequeño paso desplomado (Vº+) nos izamos a la gran losa conocida como "el espejo".
 
 
Ante nosotros se abre un océano de caliza. Una descomunal plancha caliza de 400x400 metros de una gran uniformidad.
 
 
Únicamente cortada hacia su mitad por una gran vira imperceptible desde el suelo. 
 
 
De forma ligeramente convexa y sin apenas puntos de referencia, es necesario un buen sentido de la navegación para seguir el camino correcto.
 
 
 
Esta convexidad de la placa, hace que solo tengamos verdadera referencia de los próximos 50 metros por delante. Mientras 50 metros por detrás, la pared desaparece en el abismo.
 

La escasa inclinación permite una cómoda progresión en adherencia, mientras las abundantes fisuras permiten una buena autoprotección por medio de empotradores.
 
 
En el recorrido nos vamos encontrando viejos vestigios de la primeras ascensiones que podemos aprovechar para nuestra seguridad je,je.
 
 
Un fino manto de nubes comienza a cubrirnos cuando finalmente alcanzamos la brecha de salida a la arista, bajo la desplomada cúpula del Cheval Blanc (2323m).
 
 
Aérea arista, pero muy fácil, que recorremos en dirección a la Haute Corde (2325m).
 
 
Bordeando esta por el Sur para coger su vía normal, por la que alcanzamos su cumbre.
 
 
Tras un breve descanso disfrutando de las esplendidas vistas, cuando las nubes lo permiten, iniciamos el descenso por suaves laderas herbosas en dirección Este. Donde una pequeña laguna de montaña en el collado, nos indica el comienzo del descenso por el barranco Poreyrette. 
 
 
Descenso más empinado y resbaladizo que por las granjas de Anzendie (cómodo, pero largo, sobre las dos horas y media) que en una hora nos devuelve al punto de partida.
 
 
La perdida de un día por las inclemencias del tiempo nos hacen cambiar nuestros planes iniciales de continuar nuestro recorrido en dirección al Grimselpass. Esa tarde, viajaremos hacia Sanetsch en el Valais.
Más cercano y donde al día siguiente aprovechando la mejoría del tiempo y sin día de descanso de por medio, poder escalar en Les Montons. Recuperando así la jornada perdida.